Ella se hallaba sentada al lado derecho del sofá, aparentemente viendo la tele, realmente mirándole de reojo y pensando...
"Jo... ni me mira y yo voy y me arreglo para él, va... no sé para qué me pongo falda si no va a levantármela... podría mirar un poco menos la tele y un poco más mi escote, no tengo unas tetas tan pequeñas... me gustan sus brazos... ya pudieran levantarme... ummm, ¿qué esconderá bajo los pantalos?... ¿Iría en serio lo que dijo? E imposible, estará vacilándome, si ni me mira... ya me gustaría a mí que quisiera que le de sexo..."
- Me aburro, hagamos algo más interesante - Dijo girándose hacia él mientras se arrodillaba en el sofá.
- ¿Como qué? - La miró con una cara que no la gustó nada.
- No lo sé - Dijo ya algo deprimida - ¿Qué te apetece?
- Ya lo tengo, ¡voy a ver porno!
La depresión tomó forma de furia, reforzada con rabia que disimuló en serenidad.
- No puedes.
- ¿Por qué?
- No tienes donde.
- Tu PSP
- ¿Qué? - Los ojos casi se la salían de las órbitas en la impresión tan desencajada que mostraba - ¡NO!, ni hablar - La rabia que sentía daba tumbos por su iterior haciéndola sucumbir con un poco de tristeza, quería ver porno, lo prefería a ella.
- Ya verás.
Ella se abalanzó sobre él rodeándolo con los brazos donde la espalda mientras trataba de coger su PSP secuestrada.
- No puedes ver porno - Lo dijo ya casi gritando.
- ¿Por qué?
- Porque yo no quiero, es mi casa y mi PSP, ¿de verdad vas a hacer eso?
- Dame algo mejor para hacer.
Se quedó en silencio, sin poder decir lo que realmente pensaba, "haz porno conmigo".
Al fin se sentó derrotada en el sofá y él pareció perder el interés por el porno.
Con mucho esfuerzo consiguió que las palabras brotaran de su boca.
- ¿Sabes cuál es el problema? Yo jamás podría lanzarme a ti.
- ¿Por qué no?
- Porque yo soy tímida y no sé... miedo a que pase o no sé... yo no sé lanzarme... nunca lo he hecho...
- Pues hazlo, yo no voy a hacerlo, y sabes que no me voy a apartar.
- Pues yo no puedo...
- Me parece a mi que tú y yo no somos muy compatibles.
- Ya...
- Si tú no puedes lanzarte y yo tampoco nunca podremos ir a más...
No le dejó acabar la frase... aunque realmente no le había escuchado nada... en su cabeza sólo de oía "lánzate, lánzate" y ya lo había hecho, se había abalanzado sobre él y congiéndole de la cabeza le había colocado casi encima suya juntando sus labios en un beso brutal... cuando se apartó un momento se quedaron mirando, él parecía sorprendido.
- No me has dejado acabar la frase... ¿y eso?
- Yo... lo siento... - Se entristeció de nuevo un momento.
Él volvió a besarla y ya no hubo más momentos.
Se colocó casi sobre ella tocando todo su cuerpo, la besó mientras subía su mano desde la tripa por las costillas sobre sus pechos... apartó un poco la cara para decirla con una voz perturbadora y con una expresión en el rostro casi de maniaco sexual, mientras la miraba de arriba a abajo con excitante deseo.
- Quítate eso.
Ella también miró, llevaba toda la ropa (una minifalda con culot debajo y la camiseta fina y escotada con su correspondiente sujetador).
- ¿El qué?
- ¡Todo!...
sábado, 24 de diciembre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
El efecto príncipe tricolor
Te despiertas igual a como te acostaste, con lagrimas en los ojos, sin desear seguir viva, con un profundo dolor clavado muy al fondo y que te consume.
No estás cansada, últimamente esa angustia que hay en ti no deja de inquietarte. Te miras al espejo, solo sientes asco. Ves un ser horrible y gordo al que apenas reconoces, ves la persona que más odias, lo que más te duele. Miras tu cara...tus ojos ya no tienen nada de elle brillo inocente, se tornan tristes, bañados en dolor, están llenos de ojeras. No es de extrañar puesto que no duermes.
Te vistes y planteas la primera batalla del día: librarte del desayuno. Vas al baño y te encierras, lavas tu cara mil veces, tal vez para hacer algo mientras pasa el tiempo, tal vez con la esperanza de que cambie la imagen de ese odioso engendro que se refleja en el espejo.
Es por la mañana y ya estas destrozada. Sientes unas profundas ganas de llorar, de que se acabe de nuevo el día...
Pero de algún modo llega Él, mi príncipe, no sé muy bien como, ni por qué, ya que tal vez no lo merezca, pero si sé k Él me sostiene entre sus brazos y saca mi única y verdadera sonrisa, sé que m recorre todo el cuerpo sin desagrado y que me encanta, sé que si esta él, la imagen del espejo no es tan espantosa y sé que me relaja hasta tal punto de olvidar mis problemas y de querer simplemente hallarme desnuda abrazada con su cálido cuerpo.
Te amo, príncipe tricolor.
miércoles, 8 de junio de 2011
Culpabilidad de vivir
Esas miradas de odio, que se dirigen a tu rostro, sin que tú sepas porqué y quedan grabados para siempre en tu mente.
Esa fría mano, que apenas un feroz instante se posa en tu meguilla, para dejar en ella su duradera marca de dolor.
“¿Qué sucede? ¿Que he hecho?”Si, es eso has dicho hola.
Tratas de no llorar mientras oyes el fuerte portazo de la puerta de tu habitación. Se ha ido.
Derrumbada caes al suelo, mientras las lágrimas comienzan a recorrer tu rostro. Dedicas tus pensamientos de socorro a la única persona que en alguna ocasión ha estado a tu lado. Pero ahora no está, está muy lejos, demasiado lejos.
Miras al espejo. Te matarías “¿Quien coño es ese trol del espejo? ¿De verdad soy yo? No me extraña que me odien”
Piensas en tu corto paseo por la vida. Te preguntas porque te tuvieron ¿Por qué no un aborto?
“El accidente” Resuena en tu cabeza “Yo debí morir hay”
Tu mente se nubla en un dolor profundo “Antes de…Todos eran felices…No debo estar aquí…Yo debí haberme ido…Todos felices…Sin mí, con ella…”
La culpabilidad te obliga a querer arreglar las cosas.
Te acercas hasta la pequeña caja de tu armario y sacas un pañuelo ensangrentado de su interior. Lo desenvuelves y al fin lo encuentras, tu cuchilla. Ya lo has hecho más veces. Solo debe de ser un poco más profundo esta vez. Solo un poco más y todo abra acabado. Nadie tendrá que odiarte por seguir viva.
martes, 7 de junio de 2011
¿Por qué te quiero?
Porque eres en quien pienso al despertar cada mañana.
Porque eres quien se cuela en mis sueños cada noche.
Porque eres la imagen que veo cada vez que cierro los ojos.
Porque muero cuando te alegas y revivo con tus besos.
Porque tu haces que me sienta alguien y casi olvide mis complejos.
Porque estas siempre a mi lado aliviando mi tormento.
Porque me aguantas las chorradas.
Porque me dices TE QUIERO.
domingo, 5 de junio de 2011
Sin libertad
Hoy me di cuenta de que me en robado lo mejor de mi vida, la infancia, la adolescencia, la libertad, la despreocupación. Miro a la gente ser feliz, vivir sin miedos, pero yo no puedo, me he visto obligada a crecer cuando debería estar como el resto de adolescentes estúpidos, sin preocupaciones.
Me veo obligada a tomar decisiones difíciles e importantes, con grandes consecuencias que he de meditar. Me privan de mi libertad, y yo me dejo. No puedo vivir el momento, tengo que pensar más adelante, en el futuro.
Quiero quedarme a tu lado, única cura de mi dolor, y sin embargo me voy, me voy para volver a verte. NO es justo tomar esa decisión. Al irme, me muero, y si me quedo, me matan obligándome a estar sin ti. Solo pido paz, tranquilidad…amor. Ven, bésame, sé que no puedes.
No es justo este dolor.
lunes, 23 de mayo de 2011
Entre los sentimientos de desesperacion
Sentir que todo se todo se desmorona a tu alrededor, todo por lo que has luchado se desvanece, lo único por lo que sigues adelante en esta cruel carrera hacia la muerte, se va.
Solo puedes quedarte quieta, viendo como la luz de tu vida se apaga, como todo va careciendo de sentido, hasta que finalmente no quede nada.
Quieres que el fuego se quede contigo en las frías aguas del océano, pero sabes que no podría subsistir, que se extinguiría, se consumiría, y habría sido por tu culpa.
Ansias que su calor permanezca a tu lado, pero sabes que sin el fuego no hay calor. Quieres gritarle y suplicarle que no se lleve esa llama que da vida a tu alma, pero...no puedes por que de verdad lo amas.
viernes, 20 de mayo de 2011
Fantasma del infinito
Creo que esto, mucha gente, no podrá entenderlo, pero… siento una gran necesidad de que sea escrito…
No podrán entender bien esa sensación que te recorre por dentro y de golpe te sientes mal por todo: por vivir, por respirar, por cada cosa del mundo, por lo que existe y lo que no, por todo.
Solo ansias, que uno de esos finos cortes que ahora provocas en tus muñecas, valgan de algo…Que al fin puedas desaparecer y alejarte de todo.
Ser un fantasma del infinito que vaga ligera entre la nada sin sufrimiento.
jueves, 19 de mayo de 2011
Tarde de compras
No hay mayor tortura. Entras en el centro comercial, ves un millón de chicas delgadísimas y muy guapas. Sabes que tú no lo eres. Mires donde mires ves gente mejor que tu. La vergüenza se apodera de ti y cada vez te sientes más pequeña e insignificante y al mismo tiempo un enorme estorbo gordo y vomitivo, sin duda quieres salir de allí.
Entras en los probadores, te avergüenza que te vean entrar con esas tayas tan grandes (36, 38…). Te sientes aturdida y muy incómoda. La ropa te encanta, pero no te gusta cómo te queda nada. Te asquea la imagen reflejada en ese estúpido espejo, es una tortura tener que mirarte tantas veces. Escoges lo que menos te disgusta y vuelves a vestirte.
Te quedas parada frente al espejo, manteniendo la mirada con tus propios ojos empañados en lágrimas, tratando de encontrar el valor para salir del probador y enfrentarte de nuevo con toda esa gente superior a ti.
Al fin lo encuentras y sales. Una chica muy alta y delgadísima, de rasgos casi perfectos, parece un maniquí, te pregunta:
-¿Qué tal? ¿Te ha gustado?
Pones tu mejor falsa sonrisa y respondes:
-Muy bien, esto no me ha gustado mucho, pero esto otro me encanta, gracias.
Pagas y sales lo más rápido que puedes, fingiendo que no que no te da vergüenza tu cuerpo, que no te sientes inferior, que no deseas ser invisible.
Llegas a casa, te encierras en tu habitación. Apoyas la espalda contra la pared y te derrumbas.
Solo te gustaría dejar de ser tú.
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